Fractura de muñeca (radio distal)

La fractura de la Muñeca (fractura del extremo distal del radio, FEDR) es la más frecuente del esqueleto, y se corresponde aproximadamente al 17% de todas las fracturas atendidas en los servicios de urgencia. Su número depende del número de caídas y de la forma de apoyar la mano en la caída.

radio_distal_01Fue descrita en el año 1814 por el cirujano irlandés Abraham Colles, que la definió como una fractura menor cuyo tratamiento siempre deparaba un resultado satisfactorio. Por este motivo esta fractura se ha denominado clásicamente “Fractura de Colles” y también por este motivo se ha infravalorado su tratamiento y sus consecuencias. En defensa de Colles, podemos decir que su descripción es muy anterior al advenimiento de los RX, y por supuesto a los traumatismos de alta energía, que nos asolan hoy día, debido a los accidentes de tráfico, laborales, deportivos, etc.

En la fractura de Colles, el fragmento distal del Radio se desplaza creando una deformidad típica “en dorso de tenedor” en el plano lateral, y “en bayoneta” en el plano frontal.

Esta fractura es bastante más frecuente en mujeres, sobre todo entre los 50 y 80 años, lo que se ha achacado al problema de la osteoporosis.

¿Cómo se diagnostican y clasifican las fracturas?

El diagnostico se hace por radiología convencional, que sirve para valorar el grado de desplazamiento y conminución. También puede ser útil la TAC, para valorar el número y la posición de los fragmentos, e incluso permite hacer una reconstrucción tridimensional del hueso.

La clasificación hoy día de las FEDR es fundamental para determinar el tipo de tratamiento a aplicar. A lo largo de la historia ha habido multitud de clasificaciones, aunque la más simple es la que distingue estas fracturas en extraarticulares, que sería la fractura de Colles típica, e intraarticulares, donde la afectación de las carillas articulares implican el agravamiento del pronóstico.

¿Tratamiento conservador o quirúrgico?

El tratamiento conservador está indicado en las fracturas estables, que son aquellas en las que no hay acortamiento del Radio, o éste es menor de 2 mm., así como cuando el ángulo radiocubital en la RX AP sea mayor de 20º y cuando la epífisis esté algo inclinada a palmar en la RX lateral.

En estos casos se coloca un yeso antebraquial, que habrá que mantener hasta que se produzca la consolidación de la fractura. Posteriormente comenzará el periodo de rehabilitación funcional.

En los casos en que el fragmento distal del Radio está desplazado, habrá que reducirlo, es decir, colocarlo en su posición anatómica, para evitar secuelas posteriores. Igual se hace si en una fractura “estable” se pierde la reducción. Esta reducción es técnicamente sencilla y se suele realizar con anestesia local y/o sedación.

Pero si a pesar de la reducción los fragmentos óseos no se logran colocar de forma anatómica, se precisa recurrir a distintos métodos de fijación, como pueden ser las agujas de Kirschner, los fijadores externos, las placas colocadas por dorsal o por palmar, o cualquier otro método quirúrgico existente en la actualidad, que el traumatólogo debe valorar, usando el más adecuado en cada situación clínica.

¿Cuáles son las complicaciones más frecuentes de las FEDR?

Entre las complicaciones más frecuentes en el tratamiento de estas fracturas están los fracasos en la fijación, los defectos de alineación de los fragmentos, las lesiones nerviosas o tendinosas u otras lesiones no reconocidas de entrada, así como la temida distrofia simpático-refleja y las infecciones.

Estas complicaciones, si no son resueltas en el momento oportuno, pueden derivar en consolidaciones viciosas, dolor y artrosis postraumática, que a su vez pueden obligar a realizar procedimientos quirúrgicos de salvamento, como las osteotomías correctoras, fijaciones parciales o totales (artrodesis) de los huesos del carpo, artroplastias como la técnica de Darrach o el Sauvé-Kapandji, e incluso denervaciones para paliar el dolor, o la colocación de prótesis totales o parciales.